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Reseña histórica de la Universidad Nacional
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Bajo el lema “La verdad nos hace libres”, y gracias a la perseverancia de su precursor Uladislao (Lalo) Gámez Solano, Ministro de Educación Pública en el gobierno del presidente José Figueres Ferrer, fue ratificada la creación de la Universidad Nacional (UNA), el 15 de febrero del año 1973, mediante la Ley 5182.
La UNA abre sus puertas a la comunidad nacional el 14 de marzo de 1973, recogiendo la herencia de la Escuela Normal de Costa Rica y de la Normal Superior, que cristaliza un sueño y un ideario de hombres y mujeres visionarios.
En el contexto de su fase germinativa, recoge lo mejor del pensamiento latinoamericano de la época, y se define como “Universidad Necesaria”, con lo que marca el rumbo como una institución al servicio de los sectores menos privilegiados de la sociedad costarricense, al ofrecer igualdad de posibilidades de acceso a la educación superior.

Calidad académica y trato humano

Congruente con su vocación de “Universidad Necesaria” –tal como fue concebida desde su fundación-, la UNA garantiza que las oportunidades de estudio y de desarrollo integral que ofrece lleguen a todos los sectores de la sociedad costarricense, a través del sistema de becas.
Un 50% de la población universitaria cuenta con algún tipo de exoneración en el pago de créditos. En el caso de las becas por condición económica, la exoneración va desde un 10% hasta un 100%, dependiendo de la situación del estudiante; se contempla ayuda ordinaria en casos que lo ameriten.
La institución también ofrece otro tipo de becas, con base en el alto rendimiento académico, así como la deportiva o artística cuando el estudiante se integra a equipos o grupos representativos de la UNA. El pertenecer al movimiento estudiantil también da derecho a los estudiantes a contar con este beneficio.
A esta oportunidad de acceso al estudio sin exclusiones se une el sello humanístico de la UNA. La orientación humanista y la visión de desarrollo integral que caracteriza a esta casa de estudios se refleja en la forma horizontal en que se relacionan alumnos, profesores y funcionarios administrativos, lo mismo que en las actividades extracurriculares que hacen que el estudiante se pueda sentir “en casa”.
El humanismo se complementa con la diversidad de la oferta académica y la rigurosidad de los planes de estudio. La UNA ofrece más de 65 opciones de grado y de posgrado en los diferentes campos del conocimiento humano, como ciencias exactas y naturales, ciencias de la tierra y el mar, educación, ciencias sociales, ciencias de la salud, filosofía y letras, y artes.
Además, atendiendo a los desafíos del siglo 21, surgen nuevas opciones tanto en nivel de grado como en posgrado. En el primer caso, emerge nuevamente el Diplomado en Inglés y se crean las carreras de Bibliotecas Educativas y Artes Industriales, como respuesta a necesidades del sistema educativo. En posgrado, destacan las nuevas Maestrías en Sistemas de Teledetección y en Bioética, entre otras opciones que están en proceso.